Dermatitis atópica en bebés

 Dermatitis atópica

Días después de que mi Príncipe cumpliera dos meses, le empezaron a salir unas manchas en la cara que no pasaban desapercibidas. Tenía la piel áspera en un principio, así que tras consultarlo con la pediatra nos dio una muestra de crema hidratante especial para la cara porque decía que era la piel reseca. Esta crema era de una marca reconocida en la que confío mucho, pero no le hizo nada.

Unos días después, la piel se le comenzó a aclarar en las zonas en las que tenía la piel áspera, dejando ver varias tonalidades en una misma zona. Era similar a cuando cogemos mucho sol sin protección, que días después la piel empieza a pelarse y se nos caen pielecitas oscuras. A él no se le caía la piel, pero sí se quedaba igual, con zonas claras y oscuras. Pueden ver claramente de qué hablo en las dos fotos inferiores de la imagen que encabeza el post.

Tiempo después, en las zonas más blancas, brotaron unas ronchas rojas muy pequeñas, muchas, como un eccema que le picaba muchísimo, y evitar que se rascara era toda una odisea. El pobre no lloraba, pero sí estaba muy incómodo por la picazón que tenía. Nunca tuvo fiebre, diarrea, ni ningún síntoma más que las marcas visibles y el picor excesivo. He de decir que en su caso estaba localizado, porque sólo lo tenía en la cara.

Buscando en Internet encontré información clara, y estaba casi segura que era lo que mi hijo tenía: dermatitis atópica. Es un problema bastante común cuya causa se desconoce, y que puede empeorar y convertirse en crónico si no se trata como se debe. Igualmente puede desaparecer con el crecimiento. La dermatitis atópica suele comenzar en la cara y extenderse a otras zonas del cuerpo, y empeorar hasta brotar líquido e incluso escamas. En el caso de mi hijo, como ya dije, estaba localizado sólo en la cara: en ambos pómulos y la frente, cerca del nacimiento del pelo.

Unos días después que la pediatra nos recetara la crema hidratante volvimos a consulta urgente viendo que aquello no mejoraba. Pero ella no me ayudaba mucho más, sólo me decía que era piel seca, y que le pusiera crema hidratante de otra marca, porque a lo mejor la anterior no le sentaba bien. Como yo no estaba tranquila y veía que ella no solucionaba nada, le pedí que nos derivara al dermatólogo.

Nos hizo un pase urgente para pedir cita al dermatólogo, y la más próxima que nos dieron era para cuando mi hijo tendría 10 meses (en aquel momento tenía 3). Así que hartos de esperar y sin saber cómo ayudar a nuestro pequeño, empecé a llamar a clínicas buscando un dermatólogo privado, y nos fuimos al primero que me dio consulta: al día siguiente.

Al día siguiente estábamos puntuales en la consulta, y nada más verle el médico lo tenía claro: era dermatitis atópica. Nos dio una tranquilidad enorme al decirnos que él y sus hijos la tienen y que hacen vida completamente normal.

Hicieron falta sólo 15 minutos de consulta para solucionar el problema. Nos recetó una crema de hidrocortisona para ponerle una vez al día durante una semana y controlar el eccema, y a partir de ahí vaselina líquida como hidratante diario.

Crema de hidrocortisona

Tras dos semanas con el tratamiento todo había desaparecido, ya no había rastro de marcas y había dejado de rascarse. Y con eso, volvió la felicidad y la tranquilidad a nuestra casa.

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